Un relato familiar de los años 70
La magia de los Biscotti Bizantini nace a pocos pasos del mar, en Rávena en los años 70.
Aquí, el abuelo Umberto, al final de una larga carrera como profesor, decide retirarse a una pequeña librería en Marina di Ravenna. Junto a su esposa Franca, encuentra dentro de un libro de cocina una receta especial. Desde ese momento, la abuela Franca ha alegrado a hijos, nietos y amigos con el delicado aroma de estas galletas recién horneadas.
Una receta sencilla pero especial
Un sabor genuino como las materias primas que siempre se han utilizado en familia. Un motivo para sentarse a la mesa en compañía y reunirse durante las festividades.
Un verdadero relato familiar que hoy se transmite para dar vida a variantes de sabor deliciosas, manteniendo la icónica forma de los Mosaicos y la inconfundible fragancia de la receta de la abuela Franca.
Un viaje nacido durante la pandemia
En medio de la pandemia decidimos comenzar a producir la receta de la abuela Franca, tan especial pero también tan difícil de realizar. Es precisamente en el corazón de Rávena, en pleno confinamiento, en un taller artesanal inutilizado donde nacen las Galletas Bizantinas en su versión clásica con sabor a pasas. Finalmente, después de 50 años, una receta familiar se vuelve accesible para todos.
Biscotti Bizantini hoy
Hoy en día, las Galletas Bizantinas son sinónimo de sabores simples, saludables y genuinos que nacen de una tradición familiar, respetando el medio ambiente con materias primas de calidad y ahora también orgánicas. De la receta de la abuela Franca surgen variantes de sabor dulces y saladas que continúan una larga tradición de placeres simples para compartir.
Jacopo y Lorenzo